Cuidando la quinta rueda por Paul Hartley

Quinta rueda

No sólo une tractor y tráiler sino que es fundamental en la seguridad y maniobrabilidad de los semi-remolques. No la trate como a la última rueda del coche.

“Yo diría que la quinta rueda es una de las piezas del camión que más se descuidan”, afirma Eugene Brown, gerente de servicio técnico de Fontaine. Mientras todo parece estar bien, los camioneros se olvidan de realizar tareas de mantenimiento, afirma. Es común ver quintas ruedas que evidentemente no han recibido buena lubricación y no han sido inspeccionadas regularmente como recomiendan los fabricantes.

“Muchos camioneros apenas si hacen la ‘prueba del tirón’ cuando enganchan un tráiler”, afirma. “Pero eso no ayuda gran cosa, ni siquiera sirve para saber si la traba está co-rrectamente asegurada”.
De algún modo, la misma calidad del producto fomenta el descuido, ya que una quinta rueda se cuenta entre las piezas de metal más con-fiables y duraderas del camión.
“El rendimiento de nuestras quintas ruedas es de, aproximadamente, 600,000 millas”, afirma Mike Jensen, un mecánico de Caledonia Haulers, una compañía de Minnesota que posee 110 camiones equipados con quintas ruedas Holland. Tal como manda el DOT, cada quinta rueda se inspecciona anualmente, y es engrasada una vez por semana. Y ese es todo el servicio que reciben.
La lubricación es fundamental. Sin lubricante, las placas superiores se descascaran y desgastan, las trabas de mordaza se corroen y dejan de funcionar, y se hace más difícil trabajar con la dirección.
Todo esto crea condiciones de manejo inseguras, especialmente en carreteras resbaladizas.
Y aun así, los fabricantes intentan reducir o eliminar la necesidad de lubricante en la quinta rueda. Fontaine, Holland y Jost International, los tres proveedores más importantes del mercado Clase 8 de los Estados Unidos, venden modelos de primera con planchas superiores y pines del soporte que no necesitan mantenimiento, mayormente recubiertos con almohadillas de uretano que proporcionan una superficie de contacto resbaladiza sin grasa ni aceite.
“Todos están intentando reducir la cantidad de puntos de lubricación de sus equipos”, comenta Marty Marsh, gerente de cuentas para la Región Medio Oeste de Jost. “De esa manera se reducen los costos de mantenimiento y se evita la incomodidad y los problemas ambientales relacionados con el engrasado excesivo”, agrega.
El mantenimiento de la quinta rueda puede llegar a ser engorroso. Algunas personas esparcen una capa gruesa de grasa en la placa superior que la hace caer sobre la estructura del camión apenas este se acopla al tráiler.
“Es un problema serio”, comenta Mike Ginocchio, de Holland. “En la actualidad hay entre 1.5 millones y 2 millones de camiones tractores en las autopistas. Si una parte de estos camiones gotea, aunque sea una pequeña cantidad de exceso de grasa en las carreteras y estacionamientos, eso se traduce en una gran cantidad de contaminación a lo largo del año”.
Intentando combatir este peligro, en el 2003 Holland presentó al público la primera quinta rueda de la industria que no necesita lubricante, llamada NoLube. El producto usa metales especialmente tratados para los pasadores del soporte y las cavidades, ahí donde la placa superior se fija a las patas, las mordazas del pivote principal (kingpin) y el mecanismo de traba.
Jost también está trabajando para reducir el desperdicio de grasa, co-menta Rich Carroll, vicepresidente de ventas y marketing. Jost está desarrollando Lubetronic, sobre la base de un pequeño cartucho lubricante equipado con un motor eléctrico que se usa en Europa. El dispositivo suministra automáticamente una pequeña cantidad de grasa a las mordazas de la quinta rueda y al mecanismo de traba a intervalos predeterminados. Esas son las únicas piezas “que necesitan engrase para maximizar su vida útil”, comenta Carroll.
Aun así, la mayoría de los operadores usan modelos estándar, que requieren engrasar la placa superior una vez por semana o cada 3,000 millas — o incluso con mayor frecuencia para las actividades de desenganche y enganche más intensas — y la lubricación de la mordaza cada 30,000 a 60,000 millas, según las recomendaciones del fabricante.
La grasa para chasis de alta calidad sigue siendo el producto más económico y el más usado para lubricar la placa superior, al menos en las regiones de temperaturas por encima de los 0 grados Fahrenheit. En zonas más frías es mejor utilizar un aceite para engranajes espeso. Algunos propietarios de camiones usan lubricantes sintéticos, pero el especialista de Fontaine afirma que eso puede ocasionarles problemas a los camioneros que cambian de tráiler con regularidad.
“A menos que use siempre la misma grasa para todo su equipo, puede tener problemas de compatibilidad”, comenta. Algunos lubricantes con base mineral no son compatibles con los sintéticos, dice Brown. “En esos casos, los productos se degradan y se forma una sustancia chiclosa que es muy difícil de limpiar”.
Además de la lubricación, una quinta rueda dura más si es usada correctamente. Hay camioneros ne-gligentes que se apretujan bajo trái-lers cargados y se enganchan gol-peando el pivote central (kingpin). Así se acelera el desgaste y pueden dañarse piezas del tractor tanto como del tráiler.
La vida útil también se ve afectada por el tipo de operación. Cuando los camiones operan en la ciudad se reduce significativamente la vida útil, especialmente cuando hay un constante desenganche y enganche del tráiler.
Pero, antes de que se desgaste la quinta rueda, ésta se puede regular para ajustar la holgura que se produce con el uso. Si eso no es suficiente, la quinta rueda se puede reconstruir con kits.
Los pasos a seguir para su reconstrucción varían según la marca, el modelo y el tipo de kit. Las instrucciones completas están incluidas en los kits y suelen estar disponibles en internet en los sitios web de los fabricantes. El trabajo no presenta mayores dificultades técnicas, y generalmente involucra menos de doce piezas. Para la mayoría, el desafío más grande es extraer la quinta rueda: abrumadoras placas de hierro que pueden llegar a pesar hasta 300 libras. Los modelos Jost, sin embargo, pueden reconstruirse sin sacarlos del camión.
Lo importante, en Todo caso, es realizar inspecciones regulares minuciosas y lubricar las quintas ruedas de manera adecuada.

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